
Y nos encontramos ahí. En el mismo lugar donde noches atrás me habías jurado amor eterno. Y no lo creí. Es un sueño quizás, o un delirio de mi realidad. Alli estabamos, solos tu y yo, escondidos del mundo, refugiados en nuestros sueños, consumando nuestro idilio de amor. Juntos siempre. Una cena a la luz de las velas, tu, yo y las estrellas celebrando nuestro amor.
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